Alertas

Un aviso sirve si llega a quien viene en camino.

Se fue la luz, hay una fuga, la calle está cerrada, se soltó un perro. Eso no se cuenta bien en un grupo donde todo se ordena por hora de publicación y nadie sabe de qué esquina hablas. En Liivoo la alerta se clava en el punto exacto del problema, se ve desde más lejos que un mensaje cualquiera y dura lo que dure lo que está avisando.

Seis tipos, un solo toque

No hay que redactar nada: eliges el tipo y la alerta ya queda publicada donde estás. Si quieres, le añades una línea y una foto.

Emergencia

Lo grave y lo urgente. Es la que se ve desde más lejos, porque es la que más gente necesita saber.

Peligro

Algo que puede lastimar a quien pase: un cable caído, un poste, una obra sin señalar, una inundación.

Tráfico

Choques, cierres, congestión. Lo que quieres saber cinco minutos antes de meterte a esa calle.

Aviso

Información de la zona que no es peligro pero conviene saber: se fue el agua, no hay luz, hay operativo.

Mascota perdida

Con foto y en la calle donde se perdió. Cómo buscar →

Objeto perdido

Una cartera, unas llaves, una mochila. El aviso se queda donde tiene sentido buscarlo.

La alerta vive mientras el problema sigue ahí

Este es el mecanismo del que estamos más orgullosos, porque resuelve el peor defecto de los avisos vecinales: que nadie sabe si siguen siendo ciertos.

Lo vi

Si pasas por ahí y el problema sigue, lo confirmas. La alerta se alarga: ya no depende de un reloj, depende de la realidad.

Ya no está

Si ya lo arreglaron o el cierre se abrió, lo dices. La alerta se va antes, sin que nadie tenga que borrar nada.

Solo puede votar quien está cerca: desde el otro lado de la ciudad lo que ves es el estado, no un botón. Y nadie puede confirmar su propia alerta —eso sería aplaudirse solo—. Cuantas más confirmaciones junta un aviso, más aguanta; cuando varios dicen que ya pasó, se despide.

Nadie tiene que limpiar el mapa. El mapa se limpia cuando la calle se limpia.

Por qué una alerta se ve desde más lejos

Los mensajes del día a día aparecen cuando estás cerca: para eso son. Una alerta, no. Si hay un choque en el Periférico, quien tiene que enterarse es el que todavía viene a diez minutos y puede dar la vuelta.

Por eso cada tipo de alerta alcanza una distancia distinta: una emergencia se ve aunque vengas desde el otro extremo de la ciudad, un aviso de tráfico cuando te acercas a la zona, y un objeto perdido en el rumbo donde tiene sentido buscarlo. Además, a quien anda alrededor le puede llegar un aviso al teléfono sin tener la app abierta.

Para que nadie sature el mapa

Hay un tiempo de espera entre una alerta y la siguiente, distinto según el tipo. No es burocracia: es lo que evita que una sola persona llene una colonia de avisos y que el resto deje de creerles.

Lo que una alerta de Liivoo no es

No sustituye al 911 ni a la autoridad. Ante una emergencia real, primero la llamada; la alerta sirve para que la gente de alrededor se entere rápido.
No la publica una central. La publican los vecinos, con lo que ven. Por eso existe el «Lo vi»: la confirmación de otros es lo que le da peso.
No se queda para siempre. Una alerta vieja que ya no es cierta hace más daño que ninguna.
No revela dónde estás. Puedes publicarla anónima, y el punto puede ser el exacto del problema o uno al azar cerca de ti.

Un caso de verdad

El 1 de septiembre de 2026 se fue la luz en buena parte de Yucatán. En un grupo, esa noche se lee «¿a alguien más se le fue?» cien veces sin que nadie sepa hasta dónde llega el apagón. En un mapa se ve: qué colonias están a oscuras, dónde ya volvió, por dónde va avanzando.

Esa es la diferencia entre cien mensajes y un mapa. La misma información, puesta donde se entiende sola.

La próxima vez que pase algo, déjalo en el mapa.