Círculos

Un mapa que solo ve tu colonia.

Hay cosas que no son para la ciudad entera. El portón que quedó abierto, la cuota del mes, el carro desconocido que lleva tres días estacionado, el perro que se soltó anoche. Un círculo es un mapa privado de tu calle, tu privada o tu colonia, donde solo entra quien tiene el código y donde nada de lo que se publica sale afuera.

Qué es, exactamente

Alguien dibuja una zona sobre el mapa —tocando las esquinas de la colonia, entre tres y veinte puntos— y le pone un nombre. Eso es el círculo. La app le da un código de invitación para repartir entre los vecinos, y a partir de ahí ese pedazo de ciudad tiene un segundo mapa que solo ven los de dentro.

Dentro funciona todo igual que afuera: publicas globos con foto, respondes en hilo, das corazón, levantas alertas. La única diferencia es quién lo ve.

El mapa público es tu ciudad. El círculo es tu cuadra.

Por qué no es otro grupo más

Casi todas las colonias ya tienen su grupo de WhatsApp o su página de Facebook. Y casi todas tienen el mismo problema: funciona un rato, hasta que deja de funcionar.

En el grupo de siempre

Entrar significa dar tu teléfono a cincuenta desconocidos. Todo se ordena por hora de publicación. Nunca queda claro de qué esquina hablas. Y salirte deja tu número dando vueltas en una lista que ya nadie administra.

En un círculo

Entras con un código, no con tu teléfono. Cada aviso se clava en el punto exacto del que habla. Puedes publicar con tu nombre o de forma anónima. Y lo que se dijo hace tres días sigue donde pasó, no diez mil mensajes más arriba.

Nadie tiene tu teléfono. Los vecinos ven tu nombre de usuario. O ni eso, si publicas anónimo.
No hay administrador leyendo todo. Nadie aprueba mensajes ni decide qué se queda.
Ahí sí avisa a todos. En el mapa público te enteras de lo que te queda cerca. En un círculo, cada globo le llega a todos los vecinos: en una colonia, el mensaje del otro es justo lo que quieres saber.
Los globos también caducan. Lo que ya no sirve se despide solo, así que el mapa de la colonia no se convierte en un archivo muerto.

Para qué lo está usando la gente

La privada y su portón

Lo que pasa puertas adentro: el portón que quedó abierto, la visita que nadie reconoce, la bomba de agua, el aviso de la administración.

Una colonia organizándose

La junta del sábado, la cuota, la poda que sí llegó, quién tiene el contacto del plomero que no cobra de más.

Buscar una mascota por zona

Con foto y en la calle exacta, entre gente que de verdad camina por ahí todos los días. Mascotas perdidas →

Un edificio o un condominio

Paquetería, elevador descompuesto, ruido, estacionamiento. Cosas que a la ciudad no le importan y a los doce vecinos sí.

Seguridad de la cuadra

Avisos de lo que se ve, con el punto donde se vio. Sin cadenas reenviadas y sin fotos de hace tres años de otra ciudad.

Una escuela, un equipo, un mercado

Cualquier grupo que comparte un lugar físico y necesita hablar de ese lugar.

Lo privado es privado de verdad

No es una casilla que filtra lo que se muestra: es que los globos de un círculo ni siquiera viven junto a los del mapa público. Están guardados aparte, y la regla del servidor exige que quien pide leerlos aparezca como miembro de ese círculo. Quien no lo es no recibe nada: no es que los vea borrosos, es que no existen para él.

Sin código no hay nada. Quien no está dentro no puede leer lo que se publica ni saber quiénes son los miembros.
Nada sale al mapa público. Un globo de círculo no aparece en el mapa de la ciudad, ni en las búsquedas, ni en lo que ve alguien que pasa caminando.
Tú sigues eligiendo cómo apareces. Con tu nombre o anónimo, publicación por publicación, igual que afuera.
Y sigue sin compartir tu ubicación. Dentro del círculo tu globo también puede caer en un punto al azar de la zona en vez de en tu puerta.

Quién manda

Quien crea el círculo es su dueño y puede rotar el código de invitación cuando quiera —si el viejo se compartió de más, se cambia y listo—. Nadie más puede meter gente ni borrar el círculo.

Lo que un círculo no es

No es un chat. Es un mapa. Cada cosa se queda en el lugar del que habla, y por eso sigue sirviendo mañana.
No reemplaza a la administración de tu colonia ni a la autoridad. Es donde los vecinos se avisan entre ellos.
No sirve vacío. Un círculo de una persona no es un vecindario: si creas el tuyo, lo primero es repartir el código.
No cuesta nada. Crearlo, entrar y publicar dentro es gratis.

¿Quieres crear el de tu colonia?

Aquí contamos qué son los círculos y por qué funcionan. El paso a paso —dónde se toca «Crear», cómo se dibuja la zona en el mapa, dónde sale tu código y cómo se entra con el de otro— está en su guía.

Ver la guía de círculos →

Tu calle también puede tener su mapa.